El arte vocal contemporáneo se ha convertido en una expresión sumamente abarcador y heterogéneo que engloba una gama de expresiones sonoras. De estilos como el pop y el rock, sumando el soul y la balada romántica, cada artista busca proyectar su voz de forma personal y fascinante. Aun así, uno de los puntos que todos estos corrientes comparten es la necesidad de una adecuada forma de respiración. Muchas gentes suponen que ejecutar canciones consiste únicamente en exhibir un color vocal amable o un registro amplio, pero la realidad es que la técnica respiratoria es la fundación que apoya y da estructura a la emisión vocal. Cuando un vocalista maneja la técnica de inhalar y exhalar adecuadamente, logra conservar una afinación consistente, impulsar la emisión vocal con menos esfuerzo y, lo más importante, resguardar sus instrumentos vocales de un desgaste prematuro. La respiración desempeña un rol esencial, no solo desde el punto de vista mecánico, sino también expresivo, pues proporciona un suministro de aire ininterrumpido que mantiene la ejecución artística y la manifestación del intérprete de una manera profunda y genuina. Por eso, asumir la trascendencia de la técnica respiratoria en el arte vocal actual es imprescindible para todos aquellos que deseen desarrollar al máximo su habilidad interpretativa.
El sistema de la técnica respiratoria en el estilo vocal actual se diferencia en cierto grado del que efectuamos de manera diaria. Aunque la estructura es la misma y el aire penetra y se libera de los sacos pulmonares, existe una conciencia más profunda y regulación sobre la volumen de aire que se introduce, cómo se reparte dentro de la estructura torácica y de qué manera se exhala para cantar. La noción básica consiste en evitar contracciones evitables en la región de la voz y en la área del trapecio, ya que esto puede restringir la posibilidad de generar sonidos definidos y contundentes. Los intérpretes que han estudiado formalmente o que han profundizado sus técnicas se empeñan por mantener una posición recta, con el torso alineado y los abdominales participando sutilmente para mantener la corriente aérea. De esta forma, la respiración se vuelve más eficiente, maximizando el empleo de la capacidad pulmonar. Entonar música con este tipo de gestión no solo agiliza la extensión de la voz, sino que disminuye el cansancio y el eventual perjuicio al aparato fonador al prevenir la presión excesiva las cuerdas vocales.
La acción respiratoria con diafragma es un punto fundamental en el canto moderno, pues a través de ella el artista aprende a usar el músculo diafragmático como pilar fundamental para controlar el flujo de aire al entrar y salir. El músculo principal de la respiración es un músculo que demarca la zona del pecho de la región abdominal y, cuando se trabaja debidamente, permite que los órganos respiratorios se carguen de oxígeno de forma más completa y efectiva. Esta técnica contrasta con la inhalación poco profunda, esa en la que se coloca el aire en la zona alta. Cuando se emplea la técnica basal con el diafragma, el aire llega a la parte baja de los pulmones y se aprovecha mejor la potencia completa de estos componentes respiratorios. Con el tiempo, el vocalista gana un aguante extendido y un control más preciso de los colores vocales, pues puede regular el flujo respiratorio según la intención vocal de cada nota. Aprender a sentir el desplazamiento de este músculo y fortalecerlo es, por lo tanto, un paso indispensable para que la emisión sonora fluya sin impedimentos.
Además de la arista práctica, la respiración contribuye de manera significativa a la fuerza interpretativa en el estilo musical contemporáneo. Muchos tipos de música solicitan una comunicación emotiva que se proyecta en la intensidad y en el color de la voz. Para mantener un tono prolongado con un temblor controlado, o para pasar de un volumen bajo a un aumento dramático, se necesita un dominio extremadamente detallado del aire. Si el cantante no administra correctamente su respiración, terminará ahogando la nota o perdiendo la energía requerida para intensificar un punto importante de la obra musical. Por el contrario, quien se adiestra en disciplinas óptimas conseguirá ejecutar transformaciones fluidas y, a la vez, clímax expresivos que generen mayor impacto en la audiencia. De manera, la dinámica respiratoria se suma un componente de la interpretación misma, ya que un aire entrecortado, un corte vocal o un pequeño lapso de pausa pueden expresar la misma carga afectiva como las líneas líricas. En este sentido, la técnica inhalatoria se ensambla como un factor agregado al discurso melódico, expandiendo la posibilidad expresiva de la ejecución.
Otra explicación por la que la respiración es tan importante en el contexto musical presente es su relación con la integridad fonatoria. A pesar de que la voz es un medio fascinante, también es muy vulnerable. Las cuerdas vocales pueden sufrir si se les obliga a rendir bajo presiones indebidas, especialmente cuando se entona con carga excesiva o se tensa en demasía el cuello para alcanzar notas extremas. Una manera pobre de inhalar y exhalar suele provocar agotamiento fonador, y en algunos casos, a dolencias que requieren pausa y cuidados para curarse. En cambio, una correcta gestión del aire ayuda a reducir la tensión extra sobre la región laríngea, repartiendo la responsabilidad de la emisión entre los grupos musculares del vientre, clases de canto la zona baja de la espalda y el sistema de separación interna. Esta forma balanceada no solo previene males, sino que también postpone la fatiga, permitiendo al cantante mantener recitales intensos y duraderos sin sacrificar la nitidez de la voz ni comprometer su salud vocal.
El ejercicio de la técnica inhalatoria para el ámbito musical presente no se circunscribe a practicar escalas o series de entrenamiento sonoro. Muchos artistas complementan su sesión de entrenamiento con disciplinas que favorecen la consciencia corporal y la calma muscular, como el yoga o el sistema pilates. A través de estas propuestas, es posible incorporar una inhalación más amplia y a liberar zonas del organismo que tienden a resistirse, como los hombros, el área cervical o la región de la quijada. Además, rutinas de mindfulness y técnicas de concentración pueden coadyuvar a controlar el nerviosismo durante presentaciones en vivo, algo muy decisivo en el entorno artístico vigente, donde el concierto y la comunicación con los asistentes son parte fundamental de la actuación. Cuando se funde la técnica vocal con técnicas de distensión y refuerzo, el intérprete conquista una resistencia mayor, un dominio optimizado de su fuerza y, sobre todo, una sintonía más equilibrada con su propio estructura, lo cual se traduce en una cualidad sonora definida y sólida.
La técnica respiratoria también es un lazo entre la psique y la estructura corporal del intérprete. En la industria musical actual, muchas veces se ejecuta no solo con la proyección sonora, sino también con la actitud y performance teatral. El conocimiento inhalatorio-exhalatorio concede que el artista no se ponga nervioso ante pasajes vocales complejos o segmentos demandantes, pues sabe que tiene la formación requerida para dominar la situación. Esta autoconfianza se traduce en confianza sobre el espacio artístico, lo que a su vez influye con buenos resultados en la relación con los oyentes. Asímismo, cuando el vocalista se siente armónico y en calma, puede comunicar de forma más auténtica el mensaje de la canción. De esta forma, la administración del aire se vuelve en una técnica de introspección que expande la comunicación musical de forma total. Muchos artistas sostienen que, cuando logran un flujo de aire equilibrado, su voz se siente más libre para experimentar, crear al momento y explorar otros colores sonoros que fortalecen su ejecución.
Por último, aunque el estilo contemporáneo evolucione y integre corrientes novedosas, la columna vertebral de un sonido estable y significativo seguirá siendo la administración del aire. Las mejoras técnicas en la industria discográfica, como la uso de equipos de sonido de alta fidelidad o ajustes de sonido tras la grabación, no sustituyen la demanda de que el cantante posea un buen control vocal. Incluso aquellos cantantes que se basan en filtros sonoros digitales o en ajustes informáticos para alinear la tonalidad deben disponer de una técnica respiratoria fuerte para poder ofrecer presentaciones escénicas destacables. En la música contemporánea, donde la puesta en escena y la pluralidad de formatos son tan reconocidas, la gestión adecuada de la inhalación les entrega a los artistas la oportunidad de amoldarse a distintas expectativas auditivas sin sacrificar su identidad vocal. Cada entrada de aire controlada y cada expulsión de aire medida fortalecen el fundamento de la técnica, la integridad y la capacidad comunicativa, permitiendo que la proyección sonora se proyecte y manifieste todo su potencial. Es en ese momento donde la coordinación de aire, en armonía con el aspecto corporal y emocional, realza la verdadera faceta de la voz actual y hace que la pieza fluya con una originalidad inigualable.